Amnistía a los presos políticos de Myanmar, ¿apertura de la junta?

Hace un par días nos llegó la noticia que se ha dejado en libertad a cientos de presos políticos en Myanmar. Es una gran noticia para la mayoría de ciudadanos de este país, ya que se ve como un brote de esperanza: esperanza a que el régimen militar deje de oprimir a la población, restringida de los derechos y libertades básicas que todo ser humano debería tener. El único fin de tener a toda una nación oprimida, no es más que mantener los privilegios de unos pocos: unos pocos (junta militar) que viven a sus anchas a coste de todo el pueblo. Esta es una práctica muy extendida en todo el mundo, incluso en occidente (de manera más liviana y disimulada), pero aquí tiene unas dimensiones escandalosas, difíciles de entender en los tiempos que vivimos.

Quizás es porque Myanmar tiene un presente parecido a nuestro pasado contemporáneo (dictadura militar), o porque es un destino relativamente poco turístico, o por las cosas que otros viajeros nos han contado, pero sentimos simpatía y gran curiosidad por este país y sus gentes. Por suerte aquí estamos, apunto de volar a Yangon, con un mes por delante para conocer y aprender de éste nuevo pedacito de mundo.

Sabemos que vamos a un país con un régimen totalitario como el que describía George Orwell en 1984, por cierto libro prohibido en Myanmar, donde la libertad de expresión es una utopía, castigada duramente por la junta militar a aquellos que la persiguen. Vamos a un país donde tener una tarjeta de teléfono móvil cuesta 1.000$, un privilegio que muy pocos se pueden permitir. Donde los visados a extranjeros con profesiones como escritor, periodista o fotógrafo son denegados por la junta, donde no existen cajeros automáticos ni bancos y donde muchos libros están prohibidos.

La respuesta de occidente a esta tiranía se ha materializado en sanciones económicas, embargos y retirada de inversiones en el país. Una buena respuesta, si no fuera porque es parcial, ya que los negocios relacionados con el petróleo y el gas siguen estando en la lista de “permitidos” en occidente. Myanmar tiene buenas reservas de gas y petróleo que generan beneficios únicamente a la junta militar. Otro ejemplo de que la dependencia de los combustibles fósiles nos lleva a apoyar regímenes de este tipo.

Intentaremos viajar por el país evitando al máximo consumir productos y servicios cuyos beneficios vayan a la junta militar. Hay varias webs donde te dan recomendaciones para evitar esto.

Sabemos que en este país las comunicaciones no funcionan del todo bien, de modo que no vamos a poder actualizar el blog tan a menudo como quisiéramos.