La tieta Thi Thi

Es increíble la de cosas que te pueden pasar en un día… Estábamos en Mandalay y buscamos una paradita del mercado para comer y “tomar la sombra” un rato; escogimos una al azar, y coincidió que la chica que nos atendía no hablaba inglés así que fue a llamar a su madre para que viniera a traducirnos (es curioso cómo en estos países, que algún día fueron colonia británica, la gente mayor habla inglés y en cambio los jóvenes ni papa). A lo que íbamos, allí apareció Thi Thi, una profe de matemáticas de un instituto público de Mandalay, morena, pequeñita y muy simpática. Nos dio conversación toda la comida y al acabar nos invitó a subir a su casa porque quería hablar inglés y practicar ya que aquí no tiene muchas oportunidades. Nos estuvo contando historias del país, de su familia, de su trabajo… Se levanta cada día a las cuatro de la mañana para dar clases en una escuela privada, luego se va al instituto y por la tarde va a otra escuela privada porque necesita dinero ya que en el instituto sólo le pagan 80$  al mes y eso aquí, da para poco.

Íbamos ya a despedirnos cuando se ofreció a acompañarnos toda la tarde y a enseñarnos su ciudad, así que estuvimos unas horas, ella con su moto y nosotros con la nuestra, visitando un templo, un monasterio y el famoso puente de U Bein al atardecer. Acabamos el día cenando unos chapatis (tortas de harina) con vegetales y lassi (batido) en el chiringuito al que acude cada tarde para desconectar y así estuvimos riéndonos y charlando un rato como si nos conociéramos de toda la vida.

Así, de forma casual y natural es cómo surgen los mejores ratos, y así es cómo conocimos a la “ la nostra tieta” en Burma, la tieta Thy Thy.