Grandes obras de ingeniería

Transcripción: Las grandes obras de ingeniería siempre llevan asociados impactos sociales, ambientales y a veces, hasta diplomáticos.
A lo largo de este viaje hemos conocido proyectos y movimientos sociales entorno a grandes obras como gasoductos, pozos, minas o represas que nos han mostrado, una vez más, qué intereses mueven el mundo. Queremos contaros hoy, tres historias, tres historias sobre centrales hidroeléctricas que nos sirven de ejemplo para pensar un poquito, sobre los límites de la solidaridad en el territorio.

Acompañadnos, venid con nosotros hasta la frontera entre Brasil y Paraguay donde se encuentra una de las centrales hidroeléctricas más grandes del mundo: Itaipú. Esta represa se construyó entre los años 60s y 80s para dar solución a un conflicto en una zona fronterera que se disputaban estos dos países. Los gobiernos de la época tomaron una decisión drástica: inundar la zona para solucionar el conflicto limítrofe y a la vez generar electricidad para los dos países. Hoy la central cubre más del 70% de las necesidades eléctricas de Paraguay y el 15% de la demanda en Brasil. Eso sí, la decisión se tomó sin consulta indígena ni estudio ambiental por lo que muchos grupos fueron desplazados y el impacto ambiental fue brutal.
Os invitamos a volar ahora hasta Chile, donde existe un movimiento muy intenso llamado “Patagonia Sin represas” que intenta evitar la construcción de varias presas hidráulicas en esta zona del cono sur. El gobierno defiende la obra porque la demanda energética de las minas y otras industrias del país va en aumento y considera que esta es la única forma de asegurar un suministro independiente de electricidad. El movimiento Patagonia sin represas defiende el daño irreparable que causará semejante infraestructura en una zona única del planeta.

Dejemos América y adentrémonos en Asia… concretamente en Laos, a quien Tailandia le propuso construir una central hidroeléctrica en la zona de Xayaburi sobre el río Mekong. Un río que, después de Laos, aguas abajo pasa por Vietnam por lo que podéis imaginar la respuesta de este país a semejante obra: oposición total. Así que Laos se encuentra en un dilema ya que considera que la central le ayudaría en su desarrollo pero a la vez es consciente de los problemas ambientales y diplomáticos que le acarrearía lanzarse a por esta obra de ingeniería.. De momento, y para ganar tiempo, parece que el gobierno de Laos ha suspendido por cuestiones ambientales, pero no lo ha anulado, y lo gracioso es que Tailandia acaba de contratar a 5.000 personas para empezar las obras así que para estas próximas semanas se prepara un buen conflicto y oiremos hablar de ello..
Está claro que las sociedades necesitamos energía eléctrica para desarrollarnos pero quizás deberíamos valorar si todo vale para obtener unos kWh o si, por el contrario, no deberíamos cuantificar tan sólo el impacto económico sino contabilizar mejor todos los costes sociales, ambientales y diplomáticos antes de dar luz verde a estas monstruosas obras de ingeniería.

6 comentarios
  1. mochileros viajeros
    mochileros viajeros Dice:

    Mochileros¡¡¡¡

    Mientras el dinero mueva el mundo, será difícil que alguien respete a las personas con pocos recursos, y aun menos a la naturaleza…

    Muy interesante otra vez…

    Marta, te quieren contratar para un programa de RNE, se llama las noches de Marta… ja ja ja, tienes voz de locutora de radio…

    Un fuerte, fuerte abrazo

  2. Arantxa
    Arantxa Dice:

    Marta podries treballar en algún programa informatiu.

    Contra les multinacionales es molt dificil lluitar

    Fins aviat

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