Filipinas y las pequeñas cosas

Si recapitulamos un poco nos daremos cuenta que los grandes momentos de nuestras vidas transcurren a través de situaciones sencillas, a través de pequeñas cosas, seguramente acompañados de personas que lo enriquecen, y la mayoría de veces estos espacios de tiempo poco tienen que ver con el dinero, los lujos o las clases sociales… están allí al alcance de todo el mundo para hacernos la existencia un poco más llevadera.

Podríamos poneros muchos ejemplos a lo largo y ancho de este viaje y por eso creemos que las “pequeñas cosas” también merecen un post. Allí van unas cuantas de ellas vividas en Filipinas:

  • Jugar con algún local a buscar palabras españolas que aparecen en su idioma (Tagalog) y descubrir que también dicen palangana, anteojos o cacerola.
  • Disfrutar de un café desde una bar con vistas al mar en El Nido, al norte de la isla de Palawan.
  • Ver salir el sol desde el Charlie point, donde se rodó Apocallypse Now en Baler.
  • Desayunar el típico “filipino breakfast” con arroz, huevo y longaniza.
  • Observar de cerca la relación entre los peces payaso y las anémonas, o perseguir un pez globo por los arrecifes.
  • Empaparse bajo una repentina tormenta, y ver salir el sol entre las negras nubes.
  • Leer un buen libro desde una hamaca en la isla de Palawan.
  • Hacerse uno mismo un pescado a la brasa comprado en cualquier mercado de poblaciones costeras.
  • Compartir unas cervezas y largas conversaciones con otros viajeros.
  • Quedarse embobado mirando las terrazas  de arroz de Ifugao en La Cordillera, al norte de Luzón.
  • Jugar con los niños de cualquier pueblecito.
  • Ir a correr por cualquiera de las playas de Filipinas.
  • Sentir el viento y la sensación de libertad desde el techo de un “jeepney” (todoterreno que transporta viajeros entre pueblos).
  • Coger un coco y bebérselo mientras planificas qué harás al día siguiente.
  • Ir a pescar con un pescador local y su “banka” (así se llaman los típicos botes de madera) unos calamares y cocinarlos en la playa.
  • Ver como el mar se come al sol en San Fernando, La Unión.
  • Tumbarse en la arena de cualquier playa y mirar las estrellas.
  • Andar por la jungla de Palawan y cruzarse con una iguana de un metro y medio.