Primeras impresiones de Suramérica…

Ya estamos aquí, en el nuevo continente y después de recuperarnos del síndrome de los husos horarios empezamos a ver, oler y sentir Sudamérica.

Si empezamos con el idioma, esta vez jugamos en casa… es cierto que compartimos idioma y que la comunicación es más fácil pero a la práctica tenemos que esforzarnos para pedir “el giro” y no la cuenta en un restaurante, para comprar “poleras” y no camisetas o a esperar “piolas” (tranquilos) al autobús.

El paisaje…”noche, nieve y arena hacen la forma de mi delgada patria” que diría Neruda. De estos primeros días recordamos montañas y lagos espectaculares, y sobre todo, los colores del otoño: rojos, amarillos y verdes mezclados con grises de los restos del volcán que el año pasado cubrió la zona de cenizas.

Nos esperan días en la Patagonia, tanto de la parte Pacífico – chilena, como de la Atlántico-Argentina donde la vida transcurre muy lentamente y donde ya hemos descubierto que a la gente le gusta hablar y contarte todo… “¿Vos tenés tiempo?…Les estaba esperando…” te dicen para que te pares y hables con ellos. Así que allá vamos, hacia el fin del mundo con tiempo para ver cómo transcurre la vida en la parte más austral de América.