Patagonia: La ruta 40


Para alguien que ha vivido la mayor parte de su vida en el hemisferio norte, como nosotros, la expresión ”ir al sur” nos despierta una serie de sensaciones que llevan implícita la calidez del sol, los ambientes festivos y la bonanza climatológica. Pero ahora emprendemos un viaje al sur totalmente antagónico al conocido hasta el momento, donde el término sur lleva asociadas unas connotaciones bien distintas.

En el momento de escribir estas líneas estamos en la legendaria ruta 40, carretera que cruza Argentina de norte a sur por el oeste, en la provincia de Santa Cruz. La desoladora belleza del lugar nos abruma, la vista se nos pierde en el paisaje áspero hasta el infinito… Los árboles han desaparecido del lugar para no oír el silencio ensordecedor del incesante viento que azota la escasa vegetación de la estepa. A lo lejos vemos un grupo de guanacos (animal parecido a la alpaca o llama) que nos observan, curiosos y desconfiados, desde la distancia.

Llevamos ya veinte horas de viaje y empieza la pista de tierra: nos abrigamos, las temperaturas rozan los cero grados, y con el vaivén del autobús nos damos cuenta que este sur va a ser bien diferente….