Tánger en un día

Enclave multicultural de comunidades musulmanas, judías o cristianas, refugio de artistas, punto de encuentro de espías o un oasis para los que esperan cruzar a España, Tánger late a ritmo, a son disonante entre la tradición y la modernidad.
Unas horas en Tánger bastan para darse cuenta de una realidad en la que convive lo nuevo y lo viejo, el negocio y la estafa, la luz y la sobra, la esperanza y el desaliento.
Ya sea porque estás de visita de negocios, porque has cruzado desde el sur de España o porque empiezas una ruta por Marruecos, dale una oportunidad a esta ciudad: te sorprenderá!
Empieza a recorrerla por el núcleo: el corazón de Tánger, su medina. Mézclate entre sus gentes y piérdete por los callejones sin más brújula que la de tu intuición. No sólo no vas a perderte sino que vas a encontrar algo…no sabemos si lo que buscas o no, pero estamos seguros de que algo podrás contar a la salida de la muralla por una de sus trece puertas.
Trece, esa son las veces que debes respirar antes de seguir, pues dejando atrás la medina, también queda relegado el pasado y se divisa una nueva vida, bueno, o dos.
Como si de un videojuego se tratara debes escoger cuál de las dos realidades quieres recorrer primero…
Has elegido la abundancia, la ciudad de los nuevos ricos marroquíes, la de los millonarios de medio mundo que vienen a derrochar a esta ciudad…Paseando por la gran avenida de Mohamed VI, sabrás que estás en Marruecos porque en las terrazas de los bares sólo hay hombres, pero no por el lujo de las tiendas de Lacoste, casinos o restaurantes que tanto se asemeja al de cualquier otra ciudad del mundo.
Pero Tánger esconde otra realidad, la que se vive alrededor del puerto, donde convive la dureza de la vida de los pescadores con la de los negociantes de la mar y la de los africanos que buscan y divisan un futuro mejor al otro lado del Estrecho Gibraltar. Sin duda, una combinación explosiva que lleva a escuchar una ciudad con un sonido más alto, más nervioso y con un tono mucho más grave.
África y Europa: Mediterráneo y Atlántico… menos de 20 km separan estas dos realidades y Tánger, forma parte de ellas.

Dónde dormir:
– Nosotros nos alojamos en la Pensión Dar Omar Khayam , un hospedaje muy sencillo pero económico y muy bien situado para acceder a pie a todos los puntos de interés.
Dónde comer:
– Aunque hay muchos sitios especiales, nos gustaron especialmente los restaurantes que sirven pescado fresco en la Avenida Mohamed V, alrededor del puerto.