Cómo viajar barato por Islandia

“¿Habéis estado en Islandia? Dicen que es muy caro, no?”

Hemos oído esta frase muchas veces desde que estuvimos allí. Islandia es uno de esos destinos a los que muchos les tienen echado el ojo pero que se resiste por el elevado coste económico. Es cierto, no es un país barato, pero siempre hay formas de economizar la ruta.

Como en cualquier viaje, el presupuesto se desglosa en vuelto, transporte, alojamiento, alimentación y actividades. Os contamos cómo lo hicimos nosotros y qué otras opciones económicas existen.

1. Vuelo: Tradicionalmente, el trayecto en avión hasta Reykjavik estaba por encima de los 700€ lo que ya era un freno para muchos viajeros. Eso ahora ha cambiado y con alternativas como la ruta directa Barcelona-Reykjavik de Vueling o el buscador de vuelos Google Flights , puedes volar por menos de 300€ ida y vuelta.

2. Transporte en la isla: Lo interesante de esta isla de fuego y hielo es recorrerla, así que conviene concretar las opciones para moverse por Islandia. Vimos gente en autostop, en bici, caminando, en coche pequeño, en 4×4, en autocaravana… cada opción tiene su magia. Considerando el alojamiento y la alimentación, optamos por una furgoneta pequeña (Citroën Berlingo) con cama, mini cocina y nevera incorporada y así “matábamos tres pájaros de un tiro”. Viajamos en temporada alta (julio) así que valorando opciones, la mejor relación calidad precio fue la de Trip Campers.
Un punto importante a tener en cuenta es el precio del combustible ya que casi roza los 2€ el litro, y eso encarece aquellos recorridos con más kilómetros.

3. Alojamiento: Una habitación de hotel normalito ronda los 200€ por lo que hay que buscar opciones más económicas. Algunas guesthouses ofrecen espacios para poder dormir en el suelo con el saco de dormir pero no bajan de los 30-40€. Una buena opción es llevar la tienda de campaña y utilizar los campings, que cobran entre 6€ y 8€. Nosotros optamos por hacer» free camping» y buscar rincones espectaculares para dormir: al lado del Geyser, cerca de una central geotérmica, en la playa… Y el tema aseo, pues muy fácil: utilizábamos las duchas de las piscinas municipales que hay más de 200 repartidas a lo largo y ancho de la isla.

4. Alimentación: Habíamos leído que los restaurantes no eran económicos precisamente en Islandia, razón de más por la que optamos por la furgoneta con cocina. Aprovechamos para llevarnos comida de aquí, latas sobretodo, y el resto, comprando en los supermercados (Bonus, una de las cadenas más baratas) nos apañamos bastante bien. Eso sí, también sucumbíamos a los sabrosos Fish & Chips con bacalao que ofrecían en los pueblos. ¡Qué ricos!

5. Actividades: Muchos sabéis que en los viajes mochileros, lo que descompensa la balanza son las actividades. Dormimos como sea, comemos cualquier cosa… pero no podemos resistirnos a vivir experiencias. Islandia no es menos y se pueden hacer mil actividades impresionantes en función de lo que se quiera gastar. Trekkings, kayaks, excursiones por los glaciares, vuelos, recorridos en 4×4, etc…Como actividad low cost y, casi diríamos, deporte nacional, están las piscinas calientes. Las hay artificiales en cada pueblo y naturales escondidas en sitios espectaculares. Encontrar una poza geotermal pasa a convertirse en un objetivo y aventurilla ya que hay que perderse, caminar, mirar el mapa, orientarse… hasta finalmente encontrarla y como premio darse un bañito caliente rodeado de naturaleza, silencio… ¡¡¡dramático!!! (en sentido positivo, por supuesto). En otro post os contamos qué descubrimos…

Islandia merece un viaje y no podéis perdéroslo! Si lo tenéis en mente, no lo dudéis.

Os dejamos con el enlace a un pequeño vídeo que resume nuestro viaje por este territorio de hielo y fuego.