Agra: Taj Mahal & Joney’s Place

Agra es la ciudad que más turismo recibe de toda la India, ¿Por qué? Porque en ella está el gran Taj Mahal y nadie que visita la India deja de venir aquí para verlo. ¿Qué tiene Agra aparte del Taj Mahal? Pues la verdad que poca cosa. Los alojamientos son bastante cutres y el caos y la suciedad están presentes por todos lados (excepto en el Taj Mahal).

Por suerte, descubrimos el restaurante Joney’s Place, en el barrio de Taj Ganj donde nos alojábamos. Con Laura y Jose pasamos muchas horas en éste pequeño restaurante, de apenas 4 mesas, que tiene unos precios imbatibles y un banana lassi increíble!!!

Otro sito que nos gustó mucho fue el bazar Kinari. Un barrio donde va a comprar la población local, lleno de tiendecitas en estrechas calles. Un sitio genial para huir del acoso al turista de los alrededores del Taj Mahal.

La visita al Taj Mahal no nos defraudó, y menos viendo cómo le quedaba  la luz del alba. Os dejamos unas fotos:

Rajastán: por la India rural

Cuando empezamos a recorrer Rajastán, en seguida nos dimos cuenta de que iba a ser una ruta más turística. Oímos frases como: “Barcelona és bona si la bossa sona”, “Más barato que en Mercadona”, hasta un “Qué pasa neng!!??…” con gesticulación incluida.

El Rajastán es un estado del noroeste de la India, con 57 millones de habitantes, donde la mayoría de la población es rural, pobre y con un alto índice de analfabetismo. Muchas de las rutas turísticas incluyen paradas obligadas en sus pintorescas ciudades. Nuestra primera parada fue la inhóspita ciudad de Bikaner, donde el calor de una tierra desértica nos dio la bienvenida, y donde unos nuevos actores entraron en escena: los dromedarios aparecían por las sucias calles tirando de carros cargados de mercancías. Visitamos Karni Mata (templo de las ratas), sin duda uno de los templos más extraños que hemos visto, repleto de ratas, consideradas sagradas, que campan a sus anchas por el templo y donde, para entrar,  te hacen descalzar… una experiencia no muy agradable, la verdad.

Nuestro siguiente destino fue Jaisalmer, al que llegamos en tren, en nuestro primer viaje en ferrocarril por India, que recordaremos como una experiencia genial.  Llegamos media hora antes a la estación para poder ubicarnos ya que no había asientos reservados. Al poner el pie en el andén, no dábamos crédito: el tren ya estaba lleno. Bueno, lleno es poco, estaba a tope, rebosaba personas: había gente subida en los portaequipajes, familias enteras unos encima de otros, paquetes y fardos por todos lados… un espectáculo! Después de recorrer el andén y ver que todo el tren iba igual, decidimos meternos como pudimos en uno de los vagones. A los cinco minutos llegaron Laura y Jose, una pareja de Barcelona que acababan de empezar sus vacaciones mochileras por la India y que luego se convertirían en nuestros compañeros de viaje por más de dos semanas. El tren arrancó y allí estábamos los cuatro, rodeados de gente que quería saber de nosotros: de pie y sin un centímetro para movernos fuimos haciendo amigos, enseñándoles fotos del viaje, viendo la guía y comunicándonos como podíamos. Al final la matriarca de una familia de 8 hijos, llamó a Marta y Laura, que acabaron sentadas como protagonistas entre ellos. Por fin llegamos a Jaisalmer, la ciudad dorada. Nuestro objetivo era poder dormir una noche en las dunas del desierto, pero todo se nos puso en contra y el monzón decidió que no era el momento para dormir al raso a los pies de los médanos.

La siguiente parada fue Jodhpur, la ciudad azul, en la que sufrimos ser “blanquitos”: todos se echaban fotos con nosotros, nos miraban de arriba abajo, se reían y nos llamaban Gora y Gori.

Nuestros días en Udaipur, la Venecia india, los pasamos en compañía de los mochileros (Laura y Jose) con los que coincidimos por casualidad en un restaurante después de habernos despedido en Jaisalmer. Y la ruta por el Rajastan acabó en Pushkar, donde se mezcla el peregrinaje hindú con los mochileros en busca de la tranquilidad de sus terrazas y tiendecitas de ropa hippy.

A nivel emocional, esta parte del viaje ha sido intensa ya que hemos tenido sensaciones contradictorias hacia este país que nos ha acogido con los brazos abiertos. Por un lado, uno puede reconocer a la India mística, con su multicolor de ropas y templos, olores a inciensos y especias, gentes amables que te ofrecen lo poco que tienen…. Pero también hemos visto otra cara de la India, la cara injusta, que nos ha hecho sentir asco, rabia, miedo, indiferencia, la cara que nos ha desesperado en algunos momentos. Esta segunda parte ha salido de su suciedad y poca higiene, de algunas de sus costumbres, de su poco respeto hacía las otras personas y su espacio físico, de la invasión de vehículos y sus pitidos, etc. En fin, India no nos está dejando indiferentes.

Galería de fotos: Manali, McLeod Ganj y Amritsar

En este post compartimos una nueva galería que recoge las imágenes de nuestra ruta por Manali, McLeod Ganj y Amritsar.

Esperemos que os guste.

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Audio:Bodas hindus


Nos han sorprendido la cantidad de bodas concertadas, sobretodo en las zonas rurales de India, donde las familias de las mujeres pagan para que tengan un marido, sin ni siquiera consultarles. Os dejamos con este audio con nuestras impresiones.

Bodas hindús by dandolelavuelta

Historias cotidianas I: viaje en autorickshaw

A lo largo de los días de viaje, se repiten escenas, historias, situaciones,… que para nosotros ya son rutina y que también queremos compartir. En India es muy común coger un autoricksaw (vehículo ruidoso de 3 ruedas) para ir de un sitio a otro de las ciudades y en este vídeo os mostramos cómo es una carrera a bordo de uno de estos peculiares ciclomotores con techo de hojalata.