McLeod Ganj o Free Tibet

Después de nuestra fugaz parada en Manali, nos dirigimos a Mcleod Ganj, la actual sede del gobierno tibetano en el exilio y la residencia del 14º Dalai Lama.En 1949 el ejercito de “liberación” chino empezó la ocupación del Tíbet, dejando tras de sí cerca de 1,2 millones de tibetanos asesinados y un 90% del patrimonio cultural destruido.

En 1959 el Dalai Lama y 80.000 tibetanos más, se vieron obligados a exiliarse del Tíbet tras el acoso chino. McLeod Ganj fue la población india que les dio protección y dónde se estableció el gobierno.

Actualmente hay más de 150.000 tibetanos en el exilio, 100.000 de ellos vive en la India, y el flujo de exiliados continua, al igual que la represión y aniquilación de su cultura por parte de China.

En Mcleod Ganj se puede ver a decenas de monjes budistas por sus calles, así como un montón de establecimientos regentados por exiliados tibetanos, que están dispuestos en todo momento a empezar una conversación para explicarte todo lo que han vivido.

El pueblo está repleto de asociaciones impulsadas por voluntarios que ofrecen apoyo a la causa tibetana: cursos de idiomas para locales, pases de películas, charlas, cursos de cocina tibetana, etc… Otra peculiaridad de McLeod Ganj es su incesante lluvia. En los 3 días que estuvimos aquí, la lluvia, no ha cesó ni un instante así que no pudimos separarnos ni del paraguas ni del chubasquero.

Uno de los días hicimos un curso de cocina tibetana para aprender a hacer momos (empanadas tibetanas). Os dejamos algunas fotos del curso, así como la receta por si alguien se anima a hacerlos. A nosotros nos encantan, no los habíamos probado y ahora somos grandes fans!

 

 

La siguiente parada en nuestro viaje es Amritsar, la ciudad que alberga el Templo Dorado, máximo santuario del Sijismo.

Os seguimos contando…

Jule!! Leh en buena compañía

La primera palabra que uno escucha cuando llega a Leh es Jule, que es lo que utilizan aquí para decir hola, adiós o darte las gracias. Una vez aprendida, no hemos parado de repetirla a cuantos comerciantes, monjes budistas y señores mayores que se iban cruzando en nuestro camino, obteniendo siempre una sonrisa y un bis “Juleee” (con mucha mejor pronunciación, claro).
La segunda cosa que uno nota cuando llega a Leh, es que le falta el aire al respirar, normal puesto que está a 3500m de altitud. Durante el trayecto en bus, conocimos a una pareja de viajeros argentinos con los que compartimos nuestros días en este pequeño paraíso. Silvina y Sebastián, son unos viajeros curtidos que ya llevan casi 2 años fuera de su país, que en menos de un mes ya estarán de vuelta a casa. Nos hizo mucha gracia lo simbólico del encuentro ya que parecía un relevo entre viajeros, nosotros empezamos y ellos casi acaban. Nos dieron consejos, les preguntamos mil cosas y aprendimos de su soltura negociando y moviéndose por los lugares.
En Leh intentamos entender un poco más en qué consistía el budismo y la verdad es que la realidad nos confundió más. Por ejemplo, cuando vimos pasar a un joven monje con un cochazo tunning derrapando por la calle con la música a todo volumen, el mismo monje que habíamos visto horas antes repitiendo oraciones en un templo,.. ¿Éste es el monje del que habla R.Sharma, pero que no vendió su ferrari?

Hemos hecho el siguiente video de Leh:

Os colgamos un par de galerías, la primera es de las mejores fotos desde la llegada a Delhi hasta la salida de Leh:

Esta segunda galería recoge las fotos del recorrido en bus desde Leh hasta Manali, para nosotros es unos de los mejores paisajes que hemos visto nunca. El recorrido pasa por el segundo puerto de montaña transitable más alto del mundo, a 5.328m, el Khardung La y después por el temido Rothang La, que en la lengua local quiere decir, «montones de cadáveres».

Viaje en bus de Srinagar (Cachemir) a Leh a los pies del Himalaya

Para recorrer los 450km que separan Srinagar de Leh, decidimos vivir nuestra primera aventura a bordo de un autobús indio llamado “Super deluxe” (ya juzgaréis la clasificación después). Nos esperaban 22h de viaje repartidas en dos días y, aunque el cuerpo nos ha pasado factura, el recorrido ha merecido la pena: la inmensidad de las montañas, la fuerza del agua, las nieves perpetuas, los nómadas, el sentirnos diminutos,… Os dejamos con un video con las grabaciones de voz hechas durante el viaje que resumen la experiencia.

Cachemir: viviendo del recuerdo o la factura de la guerra


Gulaam, propietario de un houseboat, una casa flotante en el lago Dal (Srinagar), vivía felizmente del turismo en las décadas de los 60s, 70s y 80s: acompañaba a sus huéspedes a comprar las preciadas alfombras cachemires, mostraba los jardines mongoles en su máximo esplendor y celebraba fiestas a la orilla del lago Dal. La época dorada del turismo en Cachemir acabó de golpe en 1989 cuando un contingente militar de cachemires se rebeló contra el gobierno indio, apoyado por masas de guerrilleros independientes procedentes de Afganistán y Pakistán. A partir de entonces, la sociedad civil y los turistas sufrieron múltiples ataques y se violaron los derechos humanos. Hoy, veinte años después, la situación está mucho más calmada, pero no por ello está el tema resuelto.

El conflicto se gestó en 1947, cuando se proclamó la independencia de India y, con ella, su partición. India se dividió en la parte hinduista por un lado y las zonas musulmanas por otros, formando lo que hoy conocemos como India, Pakistán y Bangladesh. El trazado de las fronteras acarreó muchos problemas y la zona de Cachemir, de mayoría musulmana, quedó anexada a una India de mayoría hindú reclamada por Pakistán.

Gulaam vive hoy de los recuerdos en una ciudad que no consigue recuperar su apogeo turístico ya que acarrea el lastre de haber sufrido un conflicto del que aún quedan heridas abiertas. Mientras nos enseñaba el libro de huéspedes de los últimos 40 años, pudimos sentir su melancolía y resignación por lo que le ha tocado vivir.

Nos ha gustado haber estado allí: los paseos por el lago, los paisajes verdes y las montañas al fondo, los jardines mongoles, la aparente calma y la amabilidad de sus gentes… y, aunque sigue muy militarizada… merece otra oportunidad.

 

Marxem….

 

Partimos en breve hacia la India, y antes de hacerlo, queríamos colgar éste video de despedida donde aparecen algunos de los lugares que nos han acompañado durante estos últimos tiempos…

Fins la tornada!!!