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La intervención se ubica en el municipio de la Ramada, provincia de San Marcos, en el Departamento de Cajamarca, al norte de Perú.
La Ramada es uno de los 58 caseríos del distrito de José Sabogal en la provincia de San Marcos, en Cajamarca. Se encuentra ubicado al norte del distrito capital de José Sabogal a una altitud de 3.000 y 4000 msnm.

La zona es eminentemente rural con la población altamente dispersa en todo el ámbito. La crianza de ganadería vacuna es la principal actividad económica basada en la explotación de los pastos naturales que dominan la superficie agrícola frente a los cultivos de alta montaña (tubérculos y cereales destinados básicamente para el autoconsumo local). Dentro de estos cultivos sobresale el cultivo de patata y ajo, que son cultivos básicamente para autoconsumo.

La sub-utilización de los recursos naturales, particularmente el agua, se explica por los bajos niveles actuales de la organización social y del ahorro económico y muestra un paisaje rural fragmentado en minifundios y estrategias productivas individuales en manos de una población con bajos niveles educativos.

  • Climatología

La Ramada presenta un clima frío, húmedo e intensamente lluvioso en los meses de Enero a Abril, y con densas neblina entre Octubre y Mayo debido a la altitud en la que se encuentra. Su temperatura media fluctúa entre los 11ºC y los 15ºC. También se presentan descensos bruscos de temperaturas (fuertes heladas), entre los meses de Junio a setiembre, época de “verano”, caracterizada por la ausencia de lluvias.

  • Geografía

El relieve es accidentado presentando un paisaje con laderas suaves y pronunciadas. Geográficamente nos encontramos con una zona con condiciones duras: mucha altura (entre 3.000 a más de 4000m), climatología adversa, fuertes vientos, frío especialmente en las noches que pueden dar lugar a temperaturas extremas entre el día y la noche, escasas fuentes de agua y con discontinuidad y temporalidad de las mismas (surten de agua varios meses pero en los meses más extremos de la temporada seca, se agotan). En algunas zonas la geografía es más abrupta, con grandes laderas y quebradas, bastante deforestadas y sujetas a riesgos de erosión o arrastre en la época de lluvias. Es una zona altamente desforestada, sin presencia de bosques, solo unos pequeños bosquetes cultivados de pino en la parte baja, pero en la parte alta, aumenta la dificultad para encontrar leña y madera, elementos fundamentales en la forma de vida altoandina, tanto para cocinar sus alimentos como para la construcción de sus viviendas. No existen prácticas de conservación de suelos, ni bosques naturales por el contrario se puede apreciar que existe depredación con la ganadería y erosión del suelo por el uso de bosta, para combustible. Asimismo se evidencia contaminación producida por la comunidad, con plásticos y basuras.

Se trata de zonas que cuentan con un gran potencial en recursos naturales, pero sin conocimiento ni capacidad para una gestión sostenible de los mismos, igualmente sin capacidad de incidencia y participación en la planificación de los mismos. Este caserío está enmarcado dentro de una amplia zona considerada como de potencial minero y en consecuencia existe un riesgo de posibles iniciativas para la explotación de estos recursos que pueda plantear mecanismos poco sostenibles y participativos que provoquen la pérdida de estos recursos convirtiéndose en una amenaza latente en la vulnerabilidad de los derechos humanos, tanto sociales como ambientales y políticos de estas personas. En este contexto, la municipalidad no ha implementado sus competencias y derechos ambientales sobre su territorio, tiene débil institucionalidad en el tema y pocos recursos para iniciar procesos nuevos.

  • Población

En el caserío de La Ramada, según el censo poblacional del 2007, existen 87 viviendas con 100 familias, distribuidas en 57 viviendas en el territorio más amplio capital de la localidad y 30 viviendas en su anexo San José de la Ramada. Todas dispersas, con una distancia promedio de 1-3 km entre cada una de ellas.

En cuanto al contexto social y cultural, José Sabogal presenta los niveles más altos de pobreza del país en la mayoría de los indicadores. Presenta un IDH de 0,4787, ubicado entre los más bajos del país. Además presenta otros indicadores de pobreza como un ingreso per cápita de 115,4 nuevos soles por mes (alrededor de 30 euros) y una esperanza de vida al nacer de 69 años. Estos indicadores desfavorables se acentúan dentro del distrito en la población rural dispersa fuera de la capital y de manera concreta en las mujeres. El promedio de integrantes de la familia es cinco y se puede afirmar que predomina el tipo de familia nuclear, en la que habitan padre madre e hijos. Son pocos los casos en que se encuentran familias extensas con la presencia de abuelos, yernos, tíos, etc.

  • Vivienda

Suelen disponer de viviendas familiares, dispersas en donde el material de construcción es tapial (estructura de tierra con separaciones de piedra), y en su mayoría los techos son de teja, calamina y paja con pisos de tierra. Todas están en propiedad y sus condiciones son precarias, presentando hacinamiento con una sola habitación (más del 90 % de las viviendas). La cocina generalmente está ubicada en un espacio aparte y fuera de la vivienda.

La falta de oportunidades y lo precario de las opciones en cuanto a la educación superior o a alternativas económicas estables, hace frecuentes las migraciones, sobre todo de los hombres y de los más jóvenes, a las ciudades cercanas (Cajamarca, Bambamarca) o a campañas agrícolas en otras zonas, sea de forma temporal o permanente, como única alternativa de futuro.

  • Agua y Saneamiento

La comunidad cuenta con un sistema de agua entubada que no da servicio a toda la población. El 37% de las viviendas están conectadas a dicho sistema de agua entubada y tienen acceso permanente .Un 9% manifiesta recoger agua de la vivienda del vecino. Normalmente, y con mayor frecuencia en tiempo de estiaje, se almacena el agua en depósitos (baldes, galoneras y porongos). En definitiva, cuentan con agua potable sólo un sector de 30 familias y la mitad de población toma agua de quebradas, manantiales, exponiéndose a riesgos en la salud.

  • Letrinización

El 90% de las viviendas cuentan con letrina, sin embargo no todas se encuentran en buen estado, constituyéndose en un problema que requiere de atención, junto a un grupo de familias que aún hacen sus necesidades en campo por no contar con letrina o estructura alguna que permita hacer un tratamiento adecuado de las excretas.

  • Salud

Presentan un deficiente sistema sanitario, con pocos hospitales y postas médicas y lejanas, médicos poco formados y con bajos o escasos recursos para medicamentos, vacunas, etc. El sistema sanitario del país es privado y hace que en muchos casos la población no acuda o lo haga ya solo en situación de emergencia (no hay cultura ni recursos para practicar una medicina preventiva). Esto, junto a otras carencias en torno a los servicios básicos o a la inseguridad alimentaria, implica que la población y concretamente la infancia, presente cuadros clínicos y de enfermedades relacionadas con esta deficiencia, como neumonías, bronquitis, desnutrición, parásitos e infecciones gastrointestinales, etc. La comunidad no cuenta con establecimiento de salud.

  • Educación

La comunidad cuenta con dos instituciones educativas, una del nivel primario, que cuenta con la asistencia de alumnos de la parte baja del caserío. Y otro en la parte alta del caserío que es una Institución Educativa de Gestión Comunal, denominada IEGCOM, cuyo funcionamiento es apoyado por la municipalidad y no está actualmente reconocida por la UGEL San Marcos.

El mayor porcentaje de la población cuenta sólo con primaria incompleta 55%, entre varones y mujeres, el 21% cuenta con primaria completa. Un 7% cuenta con secundaria incompleta, el 4% es analfabeto mayormente las mujeres y el 13% es población en edad no escolar.

Nos encontramos por tanto con una población con bajo nivel educativo y sin acceso a nuevas

oportunidades de futuro con dificultad para el acceso a estudios superiores o técnicos. Esta situación se acentúa en el caso de las mujeres.

  • Energía e Iluminaión

Se alumbran con velas, donde gastan aproximadamente un promedio de dos paquetes de velas por semana y lo más difícil es que a pesar que están considerados en el Proyecto de Ampliación de la Frontera Eléctrica,PAFE III, la energía eléctrica sólo llegará a un número reducido de familias. Esto limita el acceso a oportunidades productivas de transformación de la zona.

  • Organización

En el aspecto socio-organizativo nos encontramos con la existencia de algunas organizaciones comunitarias. La principal es la Ronda Campesina, donde al interior de las mismas se realizan las asambleas para la toma de decisiones y la solución de problemas de la población. Se cuenta también con autoridades representantes del Estado, como el teniente gobernador y el agente municipal. Para la parte alta el anexo San José, se cuenta también con un teniente gobernador delegado. Existe una Asociación de Productores Agroecológicos de la Ramada, que están realizando actividades de reforestación para lo cual manejan un pequeño vivero comunal.

También existe la asociación de padres de familia y el presidente de APAFA. En cambio no existe ningún tipo de promotor en esta comunidad.

La precariedad socioeconómica, sus extremas necesidades y su bajo nivel educativo, la convierte en una población muy vulnerable a intereses políticos o económicos de empresas multinacionales sobre sus recursos naturales.

Existen varios programas sociales, con tendencia asistencialista, como el Programa Juntos que según entrevista con los pobladores, beneficia a 40 familias y el programa de Vaso de Leche que beneficia a 25 madres, que tienen hijos menores de 12 años con escasos recursos económicos. Las municipalidades coordinan estos programas con las propias comunidades.

Tradicionalmente son comunidades machistas, con grandes diferencias por aspectos de género, donde las mujeres de forma más intensa carecen de oportunidades y viven situaciones de exclusión y vulnerabilidad (violencia, papel relegado al cuidado de los hijos, exclusión de participación y representación social y de la toma de decisiones, invisibilidad de su rol productivo, etc.). La mujer cumple un papel muy importante junto a su familia en las actividades agrícolas, siembra, deshierbo, aporque, en el riego de sus parcelas, cosecha y otras actividades de esta economía de subsistencia, como es el ordeño de las vacas el cuidado de los animales menores. Sin embargo la mujer de la sierra, siendo un componente fundamental en el interior de la economía familiar, continúa estando relegada en cuanto a su capacitación y organización. Existen casos de las madres solteras, viudas y abandonadas, que se encargan

del mantenimiento familiar. Además las mujeres campesinas se hacen cargo de la familia (hijos menores) en épocas de migración de su cónyuge, quedando en sus manos el sustento y futuro de su hogar.

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