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Glaciar Perito Moreno

El glaciar Perito Moreno, con cinco kilómetros de ancho y una altura de 60 metros, nos dejo boquiabiertos. Todo un espectáculo!

Patagonia: La ruta 40


Para alguien que ha vivido la mayor parte de su vida en el hemisferio norte, como nosotros, la expresión ”ir al sur” nos despierta una serie de sensaciones que llevan implícita la calidez del sol, los ambientes festivos y la bonanza climatológica. Pero ahora emprendemos un viaje al sur totalmente antagónico al conocido hasta el momento, donde el término sur lleva asociadas unas connotaciones bien distintas.

En el momento de escribir estas líneas estamos en la legendaria ruta 40, carretera que cruza Argentina de norte a sur por el oeste, en la provincia de Santa Cruz. La desoladora belleza del lugar nos abruma, la vista se nos pierde en el paisaje áspero hasta el infinito… Los árboles han desaparecido del lugar para no oír el silencio ensordecedor del incesante viento que azota la escasa vegetación de la estepa. A lo lejos vemos un grupo de guanacos (animal parecido a la alpaca o llama) que nos observan, curiosos y desconfiados, desde la distancia.

Llevamos ya veinte horas de viaje y empieza la pista de tierra: nos abrigamos, las temperaturas rozan los cero grados, y con el vaivén del autobús nos damos cuenta que este sur va a ser bien diferente….

Primeras impresiones de Suramérica…

Ya estamos aquí, en el nuevo continente y después de recuperarnos del síndrome de los husos horarios empezamos a ver, oler y sentir Sudamérica.

Si empezamos con el idioma, esta vez jugamos en casa… es cierto que compartimos idioma y que la comunicación es más fácil pero a la práctica tenemos que esforzarnos para pedir “el giro” y no la cuenta en un restaurante, para comprar “poleras” y no camisetas o a esperar “piolas” (tranquilos) al autobús.

El paisaje…”noche, nieve y arena hacen la forma de mi delgada patria” que diría Neruda. De estos primeros días recordamos montañas y lagos espectaculares, y sobre todo, los colores del otoño: rojos, amarillos y verdes mezclados con grises de los restos del volcán que el año pasado cubrió la zona de cenizas.

Nos esperan días en la Patagonia, tanto de la parte Pacífico – chilena, como de la Atlántico-Argentina donde la vida transcurre muy lentamente y donde ya hemos descubierto que a la gente le gusta hablar y contarte todo… “¿Vos tenés tiempo?…Les estaba esperando…” te dicen para que te pares y hables con ellos. Así que allá vamos, hacia el fin del mundo con tiempo para ver cómo transcurre la vida en la parte más austral de América.

Lago espejo, Villa La Angostura (Argentina)

No es mal sitio para comer un bocata después de una dura jornada de bici