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Cuando vives a 2.000km de la civilización… siempre te queda la radio!

Compartimos hoy una cápsula de audio sobre dos iniciativas que acercan a los más aislados…

La Gran Barrera de Coral… ¿animal o planta?


Hoy es uno de esos días que imaginas desde que eras pequeño: nadar entre peces y corales en esta maravilla de la naturaleza que habíamos visto en los documentales.
Se accede desde casi cualquier punto de la mitad norte de la costa este australiana aunque hay zonas mejores y zonas peores. Como no sabemos si podremos volver algún día, lo hemos tenido claro: queremos ver muchas estructuras de coral, mil peces de colores y hacernos idea de la inmensidad de la barrera, así que elegimos un barco desde Cairns y navegamos mar adentro aproximadamente 2horas…

Y aquí estamos, por fin, al borde de la Great Reef Barrier! Mientras nos enfundamos el traje negro y preparamos el material, vemos aguas de diferentes tonalidades y se divisa la longitud de la barrera… Al entrar al agua… empieza otra vida, la subacuática!
Lo más curioso es que, estamos a muchos kilómetros de la costa y, sin embargo, la profundidad aquí es de apenas 2-3 metros… Por eso, esta barrera de coral protege a la costa australiana de tifones, tsunamis,etc…
Es increíble!!!! Nunca habíamos visto tantos tipos de coral junto, ni de tantas formas, tamaños y colores…  Y nadando a nuestro alrededor miles de peces también de muchos tipos y colores… hasta cuatro tiburones nos acompañan por nuestra visita a la gran barrera.

Os dejamos con un vídeo resumen de nuestro paseo marino…
Ah!!! y para los que dudan sobre el título…el coral es un animal

Tipos de viajeros

Cada persona es un mundo, pero a base de cruzarte con viajeros, vas identificando características comunes. En función de la forma de vestir, de las reacciones, etc,  puedes retratar a un perfil determinado de viajero. Por poner un ejemplo sencillo: cuando viajas por el mundo y te cruzas con un “quechuta”, dícese de aquel que lleva uniforme de Decathlon, ya sabes que, o le dices “hola” o  “bon jour”. Lo mismo si te cruzas con un viajero que lleva pantalones técnicos de montaña de dos colores… seguro que es español. Y por no dejar la vestimenta, no podemos olvidar a los “coronel tapioca” que viajan por todas partes como si estuvieran en la jungla, ni a los “north face” que hacen lo mismo vestidos con ropa técnica de montaña como si estuvieran escalando el Everest.

También se reconocen grupos por actitud. Por ejemplo, en todas partes están los llamados “a tope con Asia” (en honor a nuestro amigo Leandro que les bautizó), que se transforman cuando viajan: los que en cuanto llegan a India se descalzan, se dejan rastas y se compran pantalones bombachos…como si allí la gente fuera vestida así! Conocidos son también los jóvenes viajeros israelitas que, después de tres años obligatorios de mili, escapan para airearse y viajan por el mundo con una actitud un tanto arrogante y prepotente.

Y luego están los entrañables de “mayo del 68”, que siguen viajando con sus mochilas Althus de los 70s conservando el espíritu mochilero.

No sé si al leer te has identificado claramente en uno de los grupos, pero seguramente tengas características de varios de ellos. Lo bonito, lo interesante es que aunque utilicemos diferentes envoltorios,  los viajeros compartimos una esencia: la que mezcla la inquietud y las ganas de aprender con una dosis de aventura.

Os dejamos con una viñeta de Leandro, amigo, ilustrador y viajero.
… porque no es lo mismo viajar que hacer turismo

Primeras impresiones de Australia

Acabamos de llegar a Cairns, al norte de Queensland en Australia y vamos circulando con nuestra furgoneta por el carril izquierdo. Aún no nos hemos acostumbrado a circular con el volante a la derecha ni a cambiar de marcha con la mano izquierda… Como si nos acabáramos de sacar el carnet de conducir activamos el limpiaparabrisas cuando en realidad lo que queremos es activar el intermitente y disparamos agua cuando queremos encender las luces.

Paramos en un semáforo y por el paso de cebra se nos cruzan un grupo de cinco aborígenes, todos vestidos con arapos: tres caminan descalzos , uno lleva sólo una chancleta y el quinto arrastra un carro con almohadas, una vieja radio y otros trastos… Sin llegar a ser negros, tienen un color de piel muy oscuro y el pelo muy rizado. Parece que caminan sin rumbo… La imagen nos choca: en medio de esta ciudad tan civilizada, tan perfecta, en la que medio globo quisiera vivir… este grupo de personas no encajan en el sueño australiano. El momento nos ha absorbido tanto que el semáforo se ha puesto en verde y los coches de detrás nos pitan para que avancemos.

La llegada de James Cook en 1770 a Cape Tribulation, al noreste de Australia, a bordo de la nave Endeavour, representó el inicio del fin para los indígenas que poblaban Australia. Dos sociedades que habían evolucionado de maneras muy distintas iban a compartir territorio: por un lado los ingleses, una sociedad avanzada tecnológicamente que hacía uso de sus conocimientos científicos para expansionar sus territorios y riquezas, y por otro, los aborígenes, una sociedad que había evolucionado mucho en el campo espiritual y tenía un profundo conocimiento del medio natural, conservándolo y respetándolo. Una vez más en este viaje vemos lo cruel que ha sido el ser humano en su obsesión por conquistar y poseer más. Como leímos en el libro de Marlo Morgan “Las voces del desierto”, poco ha aprendido la sociedad australiana de los aborígenes que poblaban estas tierras… Seguro que más adelante, tendremos tiempo de reflexionar sobre ello.

Y estos primeros días aquí también hemos aprendido nuestras primeras palabras en “aussie” porque aquí en teoría hablan inglés pero a la práctica, hay que dominar su slang para entenderse. Uno no es un auténtico “aussie” hasta que no introduce en cualquier frase las palablas “take it easy” y “no worries, mate”… A partir de ahí, te puedes cruzar con un “grey nomad” (jubilado en furgo) que te invite a una barbie (barbacoa), te indique donde hacen un “brekkie” (desayuno) de muerte, y te asuste contándote cuantos crocs (cocodrilos) hay en la zona y cómo puedes morir con el ataque de un cassowari o la picada de una araña. Porque hay que reconocer… que son un poco exagerados!