Entradas

Resumen de Indonesia

Días de viaje: 22

Moneda y cambio
: 1€ = 11.900 rupias

Coste medio diario:
Alojamiento, comida y transporte: 12 €/persona y día

¿Cuánto vale…?
. Una habitación doble: unos 10 €
. Una comida para 2 personas:5  €
. 1,5 l de agua € : 0,3 €
. Un día de alquiler de moto: 3 €
. Internet   Wifi gratis en la mayoría de alojamientos, bares…
. 1 botella de de cerveza de 600ml: 2 €
. 1 l de gasoil:0,40  € Leer más

Dejamos Asia… cuando se cumple un año del accidente nuclear de Fukushima

Nos despedimos de Asia, el continente que más países tiene en riesgo de experimentar las fuerzas de la naturaleza, justo un año después de uno de los peores desastres de nuestra historia, esta vez, de origen humano: el accidente nuclear de Fukushima.
Os dejamos esta cápsula de audio… sobre lo natural y lo humano! Leer más

Buceando en el Liberty shipwreck

Hoy sobran las palabras: os dejamos con un vídeo de nuestra experiencia submarina entre bancos de peces y un barco (Liberty) hundido, en Tulambén, Bali


 

Dos caras de Bali

Nuestro primer contacto con la isla de Bali (Indonesia) fue en la ciudad de Kuta, centro turístico por excelencia donde tiendas, restaurantes, hoteles y motos conforman el escenario de este lugar, y los turistas, oportunistas y negociantes los actores. La obra transcurre por las calles donde el peatón se juega la vida sorteando motos que circulas a toda velocidad, mientras el turista se ve avasallado a su paso por ofertas de toda índole, desde tours, taxis, masajes, comida, tatuajes, gafas, souvenir, discotecas, etc…

En este lugar apenas queda rastro de la rica cultura local que ha quedado suplantada por costumbres occidentales de los miles de turistas que llegan cada día los trescientos sesenta y cinco días del año. Después de ver todo esto empezamos a preparar un plan que le llamamos: Escapar de Kuta! El plan era simple, dejar las mochilas grandes en un guarda equipajes de un hostal y alquilar una moto para recorrer los rincones de la isla.

Nuestro primer destino fue la península de Bukit, donde nos perdimos (adrede) por sus pequeñas carreteras rodeadas de vegetación, y como no, pudimos surfear “catedrales del surf” como Uluwatu, Padang Padang o la aislada Green Balls, todas ellas olas de fondo de arrecife con una potencia increíble.

Después nos dirigimos al noreste siguiendo la carretera que bordea la costa y la tranquilidad y la calma empezó a invadirnos. Dejamos atrás los grandes resorts, spas y nos adentramos en un Bali más auténtico. El tramo de carretera que va de Ujung hasta Amed nos dejó alucinados por su paisaje formado por campos de arroz, jungla, acantilados que miran al océano y pequeños pueblos que viven mayormente de la agricultura y la pesca. Estos quince quilómetros de costa los hicimos muy lentamente, intentando no perdernos el más mínimo detalle y parando a conversar con la gente de los pueblos.

De todo ello nos llevamos un gran recuerdo, pero nos quedó un mal gusto de boca al ver como muchos niños acudían a nosotros gritando “money money” o “dollar dollar”, siendo esa la visión que tienen del occidental que visita su tierra y desde tan temprana edad. Ya lo habíamos comentado anteriormente, pero somos totalmente contrarios a dar dinero a los niños, y no porque no lo necesiten, si no porque creemos que este tipo de limosna no les ayuda a solucionar ningún problema, todo lo contrario. Hemos visto en India y Filipinas como niños muy pequeños eran usados por adultos para recaudar dinero haciéndolos pedir dinero a los turistas. Creemos que este dinero estará mejor invertido si lo donamos a alguna organización que trabaje de manera responsable para mejoras la calidad de vida de estas personas necesitadas y sobretodo que les de las herramientas para poder llevarlo a cabo sin limosna.

Después de Amed nos dirigimos a la población de Tulamben, y allí vivimos una de las experiencia más increíbles del viaje… pero esto os lo contamos en el siguiente post.

Mujeres batiendo el arroz.

Mujeres batiendo el arroz bajo un sol abrasador.

En la playa de green balls.

La ola de green balls en marea baja. aquí se ve todo el arrecife descubierto.

Padre e hijo con póster del Barça y Madrid.

La ola de Uluwatu.

La ola de green balls vista desde el acantilado.

Primeras impresiones de Indonesia


Acabamos de llegar a Jakarta (Indonesia). La humedad y el calor son muy intensos, la ropa se pega a la sudorosa piel,… desde la India que no sentíamos esta sensación. Nos dirigimos al mostrador de venta de billetes de la estación de trenes de Gambir con intención de comprar pases para Yogyakarta. Dos chicas con el hiyab (pañuelo que cubre el pelo de las mujeres musulmanas) nos atienden muy amablemente y nos comunican que no hay asientos libres para ese día. Vaya! cambio de planes. No nos apetece nada quedarnos una noche en la caótica Jakarta así que tenemos que reaccionar rápido. Lo intentamos con el autobús, que sabíamos que iba a ser más largo e incómodo que el tren. Desde la estación de trenes de Gambir cogemos el Transjakarta (bus urbano con paradas elevadas tipo metro) y nos dirigimos al terminal de buses de Pulo Gadung. Dentro del abarrotado vehículo somos los únicos extranjeros, y allí donde vaya tu mirada te encuentras a alguien observándote con cara de curiosidad. En esta ciudad de casi 9 millones de habitantes los occidentales aún son una rareza.
Llegamos a la terminal de autobuses, un lugar polvoriento lleno de vehículos entrando y saliendo, donde nos parece que el caos reina a sus anchas y se respira ese ambiente tan característico de los lugares de tránsito: decadente, deshumanizado, canalla, ambulante… A nuestro paso van apareciendo hombres de las diferentes compañías de autobuses intentando que les compremos el billete a ellos, aún sin saber a dónde nos dirigíamos. En algún momento tenemos hasta cuatro a nuestro alrededor gritando para que vayamos con ellos. Estas situaciones ya las hemos vivido anteriormente, y aunque ya hemos aprendido a mantener la calma y serenidad, seguimos sin acostumbrarnos a ellas. Paramos, dejamos que se cansen, y retomando nosotros el control nos dirigimos a buscar un bus que vaya hacia Yogyakarta.
Ya dentro del autobús, y con 15 horas por delante, vamos cruzando pequeñas calles muy transitadas y vemos como despuntan decenas de pequeñas mezquitas entre los edificios, con su característico color verde y la media luna y la estrella en lo alto. De lejos se oye el llamamiento al rezo…
Estamos en un país de mayoría musulmán (80% de la población), cosa que se aprecia rápidamente, sobretodo en la vestimenta de algunas mujeres, pero nos sorprende que, a diferencia de otros países musulmanes que habíamos estado anteriormente, se toman la religión de una manera más relajada, menos estricta: no todas las mujeres llevan el hiyab, los hombres no llevan túnica, se ven Mc Donalds y Dunkin Donuts por todas partes, venden películas de Hollywood por la calle, los jóvenes llevan camisetas de grupos de música occidental, venden alcohol en muchos lugares… y así, una larga lista de toques occidentales.
Y aquí estamos de nuevo, adentrándonos en un nuevo país, en esos primeros momentos que tanto nos gustan porque… nos siguen sorprendiendo.